La inflamación es una respuesta protectora y reparadora del cuerpo ante la lesión o infección. Se clasifica en aguda y crónica según la duración y características de la respuesta inmune y celular involucrada.

Inflamación Aguda:

  1. Inicio: Es rápida, generalmente se desarrolla dentro de minutos a horas después del estímulo inicial.
  2. Mecanismos Iniciales: La inflamación aguda implica la dilatación de los vasos sanguíneos (vasodilatación) y aumento de la permeabilidad vascular.
  3. Mediadores Químicos: Histamina, prostaglandinas, leucotrienos, bradicinina, y citocinas (como el factor de necrosis tumoral alfa – TNF-α, interleucinas – IL-1 y IL-6).
  4. Resultados Clínicos: Los signos cardinales son calor, rubor, tumor, dolor y pérdida de función. Estos síntomas son indicativos de la respuesta inflamatoria aguda.
  5. Fagocitosis: Los leucocitos (principalmente neutrófilos) migran al sitio de la lesión o infección y fagocitan (comen) los microorganismos invasores y los restos celulares.
  6. Resolución: Una vez que se elimina el estímulo, la inflamación aguda se resuelve mediante la acción de mediadores antiinflamatorios y procesos de reparación tisular.

Inflamación Crónica:

  1. Inicio: Se desarrolla lentamente y puede persistir durante semanas, meses o años.
  2. Causas: Puede ser causada por infecciones persistentes, irritantes crónicos, procesos autoinmunes o respuestas inmunes inapropiadas.
  3. Infiltración Celular: La inflamación crónica implica la infiltración de células inflamatorias (principalmente linfocitos, macrófagos y células plasmáticas) en el sitio de la lesión.
  4. Cicatrización y Fibrosis: En lugar de resolver la lesión, la inflamación crónica puede conducir a la cicatrización y fibrosis, lo que puede resultar en una pérdida de la función tisular normal.
  5. Mediadores: Se liberan mediadores inflamatorios crónicos como las citocinas (TNF-α, IL-1, IL-6), factores de crecimiento, enzimas proteolíticas y factores proangiogénicos.
  6. Manifestaciones Clínicas: Pueden incluir fatiga, pérdida de peso, fiebre de origen desconocido, y síntomas específicos dependiendo del órgano o tejido afectado.

En resumen, la inflamación aguda es una respuesta rápida y transitoria a la lesión o infección, mientras que la inflamación crónica es una respuesta prolongada que puede resultar en daño tisular y fibrosis. Ambas formas de inflamación son parte integral de la respuesta inmunitaria del cuerpo y juegan un papel crucial en la defensa del organismo contra agresiones externas.